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Yo no te quiero cuidar con la inocencia del que piensa que la vida es suya, del que cree que tiene tiempo, que decide y persigue sueños de humo, futuro incierto.  Yo te quiero cuidar con la rapidez y el ansia del consciente, del que cree que la vida apremia y que invierte cada segundo en el presente.  Yo solo quiero que estés bien, ahora.

Cuando te echas de menos

Y ahora miro desde fuera, quieta, dejando que los recuerdos, tibios, se recreen. Y me inunda el escalofrío de las sensaciones pasadas, y mi piel indaga en la nostalgia y revela el sentimiento. Como un fotograma vivido en primera persona, una imagen detenida durante años que poco a poco cobra movimiento y luz, y hace que me vuelva a sentir viva, mientras sigo mirando, quieta, por esta ventana a un vacío, tibio, que se aleja. Es la traición del sol, que antaño reflejaba mi sonrisa, mientras que sus rayos me bañaban entre tanto azul, que ahora me da la espalda. Una sombra avergonzada que nos protegía del verano que teníamos en las venas. La realidad y su tierno beso en la comisura de la boca, azotando un pensamiento que vaga a solas en la memoria, mientras el cuerpo, anhela el calor ajeno de tanta gente. Sentirme parte de algo, útil, feliz e ilusionada. Porque esa ilusión ya ha muerto, y se alimenta, carroñera, de las emociones pasadas, del tiempo que no he perdido. Tengo qu

Hablando de guerra

Con la muerte no solo muere el hombre. Cuando la noche acecha y su costado sangra, no solo muere el cuerpo, también el alma del hombre que sostiene el arma. Cuando es morir o sobrevivir ambos cuerpos se desangran.  Y muere el hambre, y muere el ruido, y mueren las ganas con el último suspiro del afortunado que perdió la vida y olvidó el tormento. El paso del tiempo no borra una memoria malherida, corrompida por el dolor de robarle, a una madre, su vida.

Lo que queda

Siempre insuficiente no quiero verte hay que ser fuerte andar sin rodeos perder el juego vencer a la muerte. Morir por tocarte tocar el bronce jugar con fuego con tu hielo quemarme. No correspondido, vivir a tu abrigo perder la prisa besarte sin miedo. Parar el tiempo desnudar el momento quedarme en pause. En aquellos segundos que el viento irrumpió, cuando aún era alguien. Malditas palabras, me quedo en trance me pierdo en tus ojos cuando no mira nadie. Reina el silencio del corazón vacío y cobarde, de lo que no hay que decir y se dijo, de la culpa por no pensarme. Querer no es suficiente cuando algo dentro arde.

8M

Si la mujer es poesía también puede ser espina, ¿qué somos delicadas? Basta ya la hipocresía; ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ De unos dedos que señalan donde el espejo refleja los rasguños de mi alma tan rota que ni se queja. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Y no sangro. Intento revelarme contra lo que pasa a diario, una lucha colectiva que sigue desde antaño, tenemos voz y voto y no ha sido ningún regalo. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Nos mentían en la cara y nos hacían daño, "haced vuestro papel, sed solo un cuerpo esclavo". ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Mujer anuncio, mujer acoso, con torpeza en el ascenso del negocio. Prescindible, secundaria, sexo débil, abuso. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Y las dificultades, cultivaron nuestra fuerza, el orgullo merecido por las que nos representan. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Sigue sin ser fácil, juro que intento igualarte, pero son tantos siglos de costilla por mi parte, que no hace mella en la gente, lo que trato de contarte, ser mujer no es insignificante, ser mujer es arte.
Ya no sé de qué escribir.  Solo quiero fluir y es necesidad vaciarme y releerme para descubrirme cada vez un poco más y encontrarme con la versión que más me gusta de mí. Es angustia heredada de la pena que su hueco dejó, es la sed de decir todo lo que ninguno entiende. Es magia poder hablar de mis preocupaciones sin dejar claro el porqué de mis desvelos, tocar mi cielo y volver a caer. Escribo solo por impulso. Por latido creciente de palabras en pendiente a trote por los versos más abruptos. Por el crujir del devenir que deja entreabierta la puerta de los sueños cuando cae la noche. Y es la forma más sencilla de desenredar este nudo que ahoga, hacerme presa de un folio, mancharlo de tinta nueva y dejarme volar. Ahora solo sigo el ritmo de letras en hilera que anteponen la melodía a la necesidad de transmitir, aunque en líneas se puede apreciar el sentido del sentimiento en su intento de romper los renglones y dejarse ver. En esta tarde de lluvia en la estoy sola conmigo, a

¿Qué hago conmigo?

La realidad se ha metido conmigo. Ha salido de su escondite de terciopelo y me ha deshecho los sueños. Ha desmontado las maquetas que tenía de mí misma, y me ha retorcido hasta convertirme en algo completamente diferente. Ha hecho polvo cada verso que lancé a ciegas a un folio en blanco, creyendo que estaría a la altura, y me ha reducido a un hipérbaton de palabras mal colocadas que ansían rozan ese paraíso de orden en el que se pueden construir poemas a punta de pluma o verdaderas novelas. La realidad me ha desarmado. Ahora solo estoy yo, no tengo refugio literario donde esconderme porque la autoexigencia ha devorado mi autoestima, y ahora solo es un amasijo de “quiero y no puedo”.